El debate sobre la reducción de la jornada laboral en España lleva tiempo sobre la mesa, pero todo apunta a que 2026 podría ser el año en que se materialice la jornada máxima de 37,5 horas semanales. El Gobierno ha manifestado su intención de avanzar en esta medida, y tanto los sindicatos como parte del tejido empresarial ya analizan cómo podría aplicarse.
Para las pymes, la pregunta clave no es tanto si llegará, sino cómo prepararse para un escenario en el que se trabaje menos horas sin reducir productividad ni competitividad.
1. Qué significa realmente una jornada de 37,5 horas
Actualmente, la jornada laboral ordinaria en España es de 40 horas semanales, aunque muchos convenios ya establecen jornadas algo menores. Reducirla a 37,5 horas supondría una hora menos al día en semanas completas, o la adaptación proporcional en otros tipos de jornada.
El objetivo de la medida es mejorar el equilibrio entre vida laboral y personal, fomentar la productividad y adaptar el mercado de trabajo a un modelo más sostenible. Sin embargo, para las pequeñas y medianas empresas el impacto puede ser relevante, sobre todo si no se planifica con antelación.
2. Cómo afectaría a las pymes
a) Costes laborales
Si la reducción se aplicara sin ajuste salarial (es decir, cobrando lo mismo por menos horas trabajadas), las empresas deberían reorganizar turnos y equipos para mantener el mismo nivel de producción. En algunos sectores —como hostelería, comercio o servicios administrativos— esto podría requerir más contratación o mejoras tecnológicas.
b) Productividad
El gran reto no es reducir horas, sino mantener la productividad. Experiencias en otros países europeos muestran que con una buena organización y eliminación de tiempos improductivos (reuniones innecesarias, procesos manuales, etc.) se puede trabajar menos sin perder eficiencia.
c) Convenios colectivos y contratos
Habrá que estar atentos a las negociaciones colectivas de 2025 y 2026, que probablemente incorporen esta modificación. Las empresas deberán revisar sus contratos, calendarios laborales y registros de jornada para adaptarlos a la nueva normativa.
3. Estrategias para prepararse
1️⃣ Analizar la jornada actual
El primer paso es conocer exactamente cómo se distribuyen las horas de trabajo. Muchas pymes no tienen un control horario real y actualizado. Revisar el registro de jornada —que es obligatorio desde 2019— permite detectar tiempos muertos o desequilibrios entre departamentos.
2️⃣ Impulsar la digitalización y la automatización
Procesos contables, facturación, control de stock o atención al cliente pueden automatizarse en parte. Cuanto más se digitalice, menos dependerá la empresa del tiempo físico de trabajo.
Ejemplo: una gestoría que automatiza el envío de facturas y recordatorios de cobro ahorra varias horas semanales, compensando la reducción de jornada.
3️⃣ Reorganizar turnos y tareas
En sectores donde el trabajo presencial es esencial (hostelería, talleres, comercio), se pueden establecer turnos más cortos pero mejor coordinados, o ampliar los días de apertura manteniendo las horas totales de atención al cliente.
4️⃣ Formar al personal
Un equipo más formado suele ser más eficiente. Invertir en formación digital o en herramientas de gestión puede ser clave para sostener la productividad con menos horas de trabajo.
5️⃣ Potenciar la flexibilidad y el trabajo híbrido
En puestos administrativos o de oficina, permitir teletrabajo parcial o flexibilidad horaria puede mejorar el rendimiento y reducir el absentismo.
4. Ventajas potenciales de la reducción
Aunque a primera vista parece una carga, la jornada de 37,5 horas puede traer beneficios si se gestiona correctamente:
✅ Menor rotación y más motivación: empleados más descansados y comprometidos.
✅ Mejor conciliación y clima laboral.
✅ Aumento de productividad por hora trabajada, algo que ya se ha observado en programas piloto.
✅ Modernización de la empresa, al obligar a revisar procesos ineficientes.
5. Riesgos si no se planifica
Por el contrario, si las empresas esperan a última hora, podrían enfrentarse a:
⚠️ Dificultades para cumplir con la nueva jornada.
⚠️ Costes inesperados de contratación o reorganización.
⚠️ Sanciones por incumplir el registro horario o los convenios actualizados.
La clave estará en anticiparse durante 2025, ajustando gradualmente los tiempos, tareas y procesos.
6. Qué esperar en la normativa
Aunque en 2025 la medida sigue en debate, el Ministerio de Trabajo ya ha adelantado que la reducción podría aplicarse de forma progresiva, empezando por 38,5 horas en 2025 y alcanzando las 37,5 en 2026.
Será esencial seguir las actualizaciones en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y las adaptaciones sectoriales. También se espera que se publique una guía oficial sobre el registro horario adaptado a la nueva jornada.
7. Ejemplo práctico
Una pyme de servicios con 10 empleados trabaja actualmente 40 horas semanales.
Si se reduce a 37,5 horas, cada empleado trabajará 2,5 horas menos a la semana, es decir, 25 horas menos al mes en total.
La empresa puede:
- Redistribuir tareas para que ciertos procesos se automaticen.
- Implementar un software de gestión para reducir tiempos administrativos.
- Establecer turnos escalonados que mantengan el horario de atención sin aumentar plantilla.
El resultado: más organización, menos estrés y cumplimiento con la normativa futura.
8. Conclusión: planificar es la mejor inversión
La reducción de jornada no tiene por qué ser una amenaza. Bien gestionada, puede convertirse en una oportunidad para modernizar la pyme, mejorar el clima laboral y optimizar procesos.
El cambio parece inevitable, así que la mejor estrategia es prepararse con tiempo.
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